Amando de Miguel propone Zamora como sede de un proyecto para promocionar el castellano

Zamora como provincia que lidere el proyecto regional para la promoción del castellano, «uno de los principales atractivos». Esta es la propuesta que acaba de poner sobre la mesa el sociólogo zamorano Amando de Miguel en la ponencia que ofreció dentro de la jornada de clausura del congreso de la emigración de Castilla y León. El catedrático apunta una iniciativa que podría consistir en la constitución «de acciones de promoción del idioma español» (APIE).
Entre otras actividades, estos organismos tendrían como objetivos la coordinación e impulso de la enseñanza del español para los que no sean castellanoparlantes, la organización de talleres literarios, los cursos de español elemental para inmigrantes extranjeros, los cursos de retórica moderna (expresión en público) para empresas y asociaciones de todo tipo, el impulso a las investigaciones históricas y filológicas, y la edición crítica de clásicos «olvidados». A ello añade la confección de un archivo de fuentes bibliográficas, como memorias e historias orales; la puesta en marcha de clubes de lectura en torno a las bibliotecas y con la colaboración de casas editoriales, así como los coloquios con los autores.
Una de las principales novedades de esta iniciativa de Amando de Miguel se centra en lo que denomina constitución de "barrios de las letras", algo que, admite, «es difícil de realizar, pero puede tener más éxito a largo plazo». Estos barrios serían, tal y como los entiende el catedrático zamorano, organizaciones «que atraigan todos los años a una gavilla de escritores para que residan en la ciudad correspondiente». El compromiso consistiría en residir, solos o con sus familias o acompañantes, «en ese barrio habilitado al efecto». La propuesta implica, reflexiona, «la obligación de escribir un libro en castellano y de desplegar algunas actividades comunes, como mesas redondas, conferencias, seminarios, participación en talleres literarios o clubes de lectura».
Los participantes en este proyecto tendrían a su disposición, sugiere De Miguel, facilidades como vivienda, «un estipendio razonable», y ayuda secretarial o de colaboración intelectual». Para comenzar su andadura sería suficiente, considera, media docena de escritores en cada ciudad. En pocos años, aventura, «ese plan de acción tendría un enorme esfuerzo multiplicador sobre la actividad cultural y científica de la región». Aunque centrado en las Ciencias Sociales, propuestas similares, dijo, ya han funcionado con éxito en California.
Ya en cuanto a la financiación de la iniciativa para promocionar el idioma castellano, el sociólogo apuesta porque las actividades se concreten, al menos en una parte, con financiación privada. Llama la atención, aseveró en su ponencia, «el ingente esfuerzo para promover otras lenguas en España, y el escaso interés por esa misma promoción para el castellano. Si ese último esfuerzo no se realiza en Castilla y León, difícil será que se lleve a cabo en otras partes».
Por último, y en cuanto al capital humano que respalde la propuesta, Amando de Miguel apuesta por el de la diáspora, es decir «personas destacadas en diversos campos culturales que un día emigraron de la región». En la actualidad, explica, son miles los profesores, investigadores, escritores, periodistas y otros profesionales, naturales de la región, que residen dispersos por toda España y algunos en otros países del mundo. Esta colaboración sería, bajo su punto de vista, «una estupenda recuperación de cerebros».
La idea de poner en marcha estas iniciativas para la promoción del castellano fue acogida con aplausos por parte de los asistentes al congreso que aprovecharon la ocasión para mantener un pequeño debate con el catedrático, y plantear cuestiones o sugerencias que les interesaban. El profesor insistió que «promover el castellano es rentable, además de las razones sentimentales que pueda haber también».
Tras escuchar la propuesta del sociólogo, instituciones como el Ayuntamiento de Zamora y la Diputación Provincial ya han ofrecido su apoyo en el supuesto de que la iniciativa resulte viable. El alcalde de la ciudad, Antonio Vázquez, considera que se trata de una «buena iniciativa» que de llevarse a cabo podría resultar beneficiosa para la capital y provincia. Por su parte el presidente de la Diputación, Fernando Martínez Maíllo, está dispuesto a respaldar la puesta en marcha de estas acciones. «Zamora creo que es el lugar idóneo para ello, y si finalmente existe viabilidad la Diputación colaboraría».

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