25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la violencia de género

Este día no es una celebración, es un día de reivindicación para dirigir la mirada hacia un problema que está día a día en nuestras vidas.

La escuela y la biblioteca son espacios donde es muy necesario actuar con los más jóvenes, por la importancia de concienciar a los más jóvenes de esta lacra social, que es absolutamente evitable. Educar, enseñar a las niñas que no tienen por qué ser sumisas con su chico por mucho que le quieran, o a los chicos que querer no es sinónimo de poseer, resulta necesario.

Los libros nos dan a veces luz para creer en un mundo mejor, con una presencia de las mujeres como seres humanos capaces de actuar, decidir y vivir su propia vida. En el club Kirico hemos seleccionado algunos para llamar la atención en el día de hoy, y para que los tengáis presentes en vuestro trabajo de mediadores muchos días más. El monstruo. Lóguez Ediciones

Prestad atención a este libro: El monstruo, de Daniel Martín, ilustrado por Ramón Trigo y editado por Lóguez. Muestra las vivencias de dos hermanos en un hogar donde reina la violencia, y lo explican con ojos de niño: su monstruo escupe espuma por la boca y en ocasiones los ojos se le tiñen de rojo. Os dejamos aquí un video en el que se narra el cuento, por el colectivo Légolas.

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Añadimos también dos enlaces a los vídeos de dos títulos de la escritora Adela Turín, publicados en España en los años 80 en una colección de Lumen titulada A favor de las niñas, que ahora están descatalogados:

Una feliz catástrofe y Rosa Caramelo

Estos dos títulos nos sirven para llamar la atención hacia otros libros que se han puesto de moda en los últimos años que, bajo una apariencia a veces de modernidad por su diseño y su tono lúdico e informal, invitan a las niñas a mejorar su aspecto físico colgándose collares o vistiendo su cuarto de rosa, con propuestas nada bondadosas muy diferenciadas de las actividades de los varones, que convierten a estas niñas en objetos desde su tierna infancia. Y junto a los libros, tantos juguetes que llenan los escaparates en estas fechas diferenciando actividades para niñas y para niños. Si no comparten sus juegos, si educamos en desigualdad, formaremos difícilmente ciudadanos iguales. Y de la desigualdad viene después todo lo peor que hoy denunciamos.

¿Quieres dar aquí tu opinión? Te esperamos…

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